Ahora que estamos a punto de iniciar la siembra del cereal, es conveniente recordar las ventajas de la plantación de la semilla certificada en todo el proceso productivo.
Y es que ésta proporciona al agricultor mejores granos de calidad, nuevas oportunidades de comercialización de su cosecha, una adecuada gestión de riesgos y el acceso a nuevas variedades que se crean para el progreso de la agricultura.
Para los productores de alimentos también supone una ventaja, ya que el uso de granos utilizados en sus cultivos a partir de semillas certificadas les ofrece la seguridad de que está comenzando con los mejores ingredientes disponibles y que es la base de un alimento de calidad para sus consumidores.
En resumen, la semilla certificada supone acceso directo a la garantía, la calidad, la preservación de la identidad, la trazabilidad y la innovación.