Una vía para obtener mayor producción con unos costes limitados

Una de las cuestiones que han logrado poner de acuerdo a técnicos y agricultores es que confiar en la semilla certificada se traduce en una mayor producción, acompañada por una reducción en los costes de explotación. Una opción más eficiente que, además, es más amable con la naturaleza.

Basta con tomar papel y lápiz para constatar las ventajas de esta semilla: la dosis de siembra necesaria es de 200 kilos por hectárea en el caso de la certificada, frente a los 240 kilos del grano acondicionado.

De este modo, se puede considerar que el agricultor debe pagar 70 euros por hectárea por la semilla, frente a los 55 euros del grano propio reempleado. Solo que en este segundo caso se deben añadir a esa cantidad siete euros por hectárea en calidad de selección del grano, más otros dos euros por el tratamiento fungicida. Además de otros dos para el almacenamiento y transporte: 66 euros por hectárea, solo cuatro por debajo de lo que supone la semilla certificada.

Junto al mero análisis de costes, cabe recordar que la certificada permite obtener mayores rendimientos por hectárea, al mismo tiempo que un mayor peso específico.

Entre las ventajas también se puede destacar que con la certificada se reduce la presencia de malas hierbas, puesto que al adquirirla se evita la presencia de otras especies vegetales. Como consecuencia, mayores rendimientos por hectárea y una reducción del coste en tratamientos contra las malas hierbas.

Lo mismo cabe decir respecto a las plagas y enfermedades, puesto que la certificada lleva incorporadas materias activas fitosanitarias que permiten a la futura planta resistir mejor la presencia de plagas y enfermedades.

 

Ocho cosas que no puedes olvidar de la semilla certificada

  1. ¿Qué es? Es la que se obtiene después de un proceso legalizado de producción y multiplicación de semilla y está sujeto a un doble control, el de la empresa productora y el del organismo autonómico competente en cada comunidad autónoma. Este doble control garantiza la mayor calidad de este insumo tan relevante. La Administración certifica que la semilla cumple con los requisitos de calidad que recoge la normativa, quedando identificada esta semilla con la presencia de una etiqueta oficial. Por este motivo se denomina semilla ‘certificada’.
  2. Garantiza una mayor producción. Emplear semilla certificada permite obtener mayores rendimientos por hectárea, al mismo tiempo que un mayor peso específico.
  3. Exige una menor dosis de siembra. La alta calidad de esta semilla garantiza la germinación; las semillas están seleccionadas y tratadas para garantizar una buena implantación del cultivo.
  4. Reduce la presencia de malas hierbas. Al adquirir semilla certificada se evita la presencia de otras especies vegetales. La consiguiente reducción de malas hierbas se traduce en unos mayores rendimientos por hectárea y una reducción del coste en tratamientos para el control de malas hierbas.
  5. Mayor resistencia a plagas y enfermedades. La semilla certificada lleva incorporada las materias activas fitosanitarias más eficaces y eficientes, en las dosis adecuadas, fruto de un intenso proceso de investigación e innovación. Sus cualidades permiten que la futura planta resista mejor la presencia de plagas y enfermedades, lo que beneficia la cantidad y calidad de nuestra cosecha.
  6. Trazabilidad y pureza varietal aseguradas. La semilla certificada permite responder mejor a las demandas de una industria cada día más exigente.
  7. Posibilita la inversión en investigación. Al adquirir semilla certificada estamos contribuyendo a financiar la investigación de nuevas variedades. También cuando satisfacemos el pago de la contribución por reempleo de grano propio para siembra.
  8. Mejora el medio ambiente. Emplear semilla certificada mejora el medio ambiente ya que los cultivos requerirán menos tratamientos frente a problemas sanitarios. También gracias a poder disponer de variedades adaptadas a cada zona como consecuencia de apoyar la mejora e innovación varietal.

Semilla certificada: rendimiento máximo probado

La semilla supone uno de los menores costes de la producción, sin embargo por sí misma es el input que más impacto tiene en ésta por su relación con el resto de los inputs.

Por ejemplo, la utilización de semilla certificada garantiza:

  • Menor dosis de siembra ya que está garantizada la germinación y el óptimo estado sanitario.
  • Menor tiempo en la presentación de la semilla.

Por otro lado, asegura la producción y mejora la cosecha.  Se puede contar con que las semillas están seleccionadas y tratadas para garantizar una buena implantación del cultivo.

Y algo muy importante es la disminución de las malas hierbas.

 

La semilla certificada tiene unos objetivos claros: Incrementar el rendimiento, mayor resistencia a enfermedades, mejor adaptación, mejor mecanización y transporte.

Las nuevas variedades son mejor calidad, más productivas y por tanto más rentables.

Hay que añadir que en los últimos 14 años, el rendimiento medio ponderado de las 10 variedades de trigo más sembradas en España
se ha incrementado razón de 30 Kg/Ha y año . ¿Qué mejor prueba que esto para demostrar un rendimiento máximo?

Sin embargo y en comparación con los países de nuestro entorno, el porcentaje de utilización de semilla certificada es aún bajo: un 32%. Y aunque se ha incrementado notablemente en los últimos 6 años, aún queda mucho por hacer.

¡Gracias!

Jesús Angel Carpintero, agricultor: “Con la semilla certificada tengo la seguridad de un producto garantizado”

A Jesús Angel Carpintero le dan seguridad los controles que se realizan sobre la semilla certificada: ” Yo lo que espero de esa semilla es pureza varietal para que la producción cumpla unos parámetros de calidad. Además, espero que cumpla con las características fenológicas que me aporte esa variedad: precocidad de espigado, maduración, menos tratamientos y algo muy importante: ausencia de enfermedades”.

Todas estas expectativas se cumplen en el caso de la semilla certificada porque “hay un proceso de calidad, análisis y controles  que garantizan que eso es así”

Y es que es la Administración (Ministerio o CCAA)  la que garantiza que todo esto es así. El sistema de certificación garantiza su origen y por tanto su trazabilidad, su homogeneidad, su pureza varietal o su capacidad de germinación, entre otros aspectos.

 

Para acabar, Jesus Angel quiso recalcar la importancia de la semilla, eje de esta campaña. “Tenemos que mejorar la semilla, cuidarla para lograr un producto de más calidad, que es, al final, lo que el consumidor nos va a demandar a todos los miembros de esta cadena”. Y es que, como bien dice él: “La semilla de hoy es el fruto del mañana”

El Ministerio tiene claro cuál es el problema del sector cerealista: Avanzar mucho en calidad

“Hay mucho camino por recorrer” en la calidad de las variedades que se cultivan en España, según ha subrayado Fernando Miranda, Director general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) durante la presentación de las jornadas de la Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC), que se celebrarán en Valladolid el 7 y el 8 de noviembre.

Miranda insistió de que es crucial informar al agricultor sobre qué variedad siembra y para qué, ya que de esta forma se cumplirá el objetivo de que siga las recomendaciones varietales y dirija su producción a las demandas del mercado.

Antonio Catón, Vicepresidente de la AETC,  declaró a la prensa que hace falta avanzar mucho aún en el primer escalafón de la producción, en el cultivo, a través de la utilización de semilla certificada.

“Y es que no es lo mismo la calidad del trigo destinado a la fabricación de pan que la que debe ir a la industria de la cerveza o de piensos. En cualquier caso, si desde el campo se empieza utilizando una buena semilla, la genética siempre será un valor añadido”.

Tanto el  Ministerio como la AETC han coincidido en que calidad y tecnología deben aplicarse al cultivo del cereal como a la industria.

 

 

 

 

 

Semilla certificada: Recoges lo que siembras; un lema apropiado creado para la semilla del rendimiento

Agosto de 2016: en este mes se cumple justo un año de la campaña del 2015, la primera para el fomento del uso de la Semilla certificada y un buen momento, por tanto, para echar  la vista atrás.

El proyecto comenzó con la entrega del un briefing para la realización de un audiovisual, una pieza que sirviera para estimularnos y que además sirvió para crear una marca de la que ya se está recogiendo una buena cosecha:

El proceso de producción del vídeo siguió los pasos lógicos en este tipo de proyectos: retoque de la imagen, gráfica, locución, edición y post producción final. Todo quedó bien plasmado en el making of:

La creatividad se apoyó en una inversión importante en medios  de comunicación, incluyendo cuñas en radio, patrocinios e inserciones en prensa, además de una planificación estratégica en redes sociales. Todo dirigido al nicho de público en el que queríamos incidir: los agricultores.

La campaña además trataba de implicar a los productores de semillas, ese papel intermedia entre el obtentor y el agricultor, tan importante en su labor de prescripción.

Todo esto comenzó a sembrar lo que sería las acciones de este año, que incidirían más en los valores de la Semilla certificada: el rendimiento, el ahorro, la rentabilidad o la misma calidad, que  junto a la sostenibilidad y  su aporte al desarrollo económico convierten a la Semilla certificada en un eje de innovación de futuro.

Seguiremos insistiendo en estos puntos fuertes sobre los que gira nuestra campaña.

¡Buen verano para todos!

SEMILLA CERTIFICADA: Win-Win para la cadena productiva

Ahora que estamos a punto de iniciar la siembra del cereal, es conveniente recordar las ventajas de la plantación de la semilla certificada en todo el proceso productivo. 

Y es que ésta proporciona al agricultor mejores granos de calidad, nuevas oportunidades de comercialización de su cosecha, una adecuada gestión de riesgos y el acceso a nuevas variedades que se crean para el progreso de la agricultura.

Para los productores de alimentos también supone una ventaja, ya que el uso de granos utilizados en sus cultivos a partir de semillas certificadas les ofrece la seguridad de que está comenzando con los mejores ingredientes disponibles y que es la base de un alimento de calidad para sus consumidores.

En resumen, la semilla certificada supone acceso directo a la garantía, la calidad, la preservación de la identidad, la trazabilidad y la innovación.